Restaurar el alma del mundo, restaurar tu alma
Acabo de leer Restaurar el alma del mundo, de David Fideler, publicado por Editorial Atalanta.
Y sí, me ha gustado mucho. No, me ha encantado.
No es un libro más sobre ecología. No es un ensayo académico frío. Es una sacudida elegante a nuestra forma de entender la realidad. Fideler recupera una idea olvidada y profundamente revolucionaria: el mundo no es una máquina, es un organismo vivo con alma.
Cuando dejamos de percibir alma en el mundo, empezamos a tratarlo como objeto. Y cuando algo es objeto, se explota. Se fragmenta. Se agota.
Ahí está la raíz de muchas crisis actuales. No es solo climática. Es ontológica. Es una crisis de significado.Este libro es importante hoy porque nos obliga a cambiar el marco mental. Nos recuerda que la regeneración no empieza en la tecnología, empieza en la percepción. En cómo miramos. En cómo pensamos. En cómo nos relacionamos con la tierra y con nosotros mismos.
Si el mundo está enfermo es porque nuestra mirada lo está. Restaurar el alma del mundo implica restaurar nuestra propia profundidad interior. Volver a sentir que formamos parte de un todo vivo.
En un momento histórico obsesionado con la eficiencia, la productividad y el control, este libro propone algo mucho más radical: recuperar el sentido. Recuperar la belleza. Recuperar la relación.
No es nostalgia. Es evolución.
Y quizá, si queremos un futuro verdaderamente regenerativo, necesitamos menos soluciones técnicas y más transformación interior.
Restaurar el alma del mundo no es una metáfora. Es una tarea. Y empieza por cada uno de nosotros.

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