sábado, 14 de febrero de 2026

Cuando tu frecuencia encuentra armonía

Vivimos rodeados de ruido. Ideas, opiniones, tendencias, estímulos. Pero igual que en la música, no todo lo que suena junto crea armonía. Cada persona emite una frecuencia propia. Una manera única de mirar, pensar y crear. Conectar con esa frecuencia es un acto de claridad.

Cuando estás en tu frecuencia, todo se ordena. Las decisiones pesan menos. Las relaciones fluyen. Las ideas encajan sin esfuerzo. No necesitas elevar el volumen para que te escuchen. Un instrumento afinado no compite, simplemente resuena.

El problema aparece cuando intentamos sonar como otros. Adaptarnos a ritmos que no son nuestros genera tensión y desgaste. No cansa lo que haces, cansa sostener una vibración que no te pertenece.

Tendemos a rodearnos de personas que vibran parecido. Es natural. Ahí hay comprensión y seguridad. Pero si solo escuchamos frecuencias iguales, dejamos de crecer. La creatividad necesita contraste. En música, los acordes más interesantes nacen de pequeñas tensiones que luego encuentran resolución.

Por eso vale la pena acercarse a ideas que no son las nuestras. Escuchar otras frecuencias sin perder el centro. Aprender sin diluirse. Expandirse sin traicionarse. No se trata de abandonar tu voz, sino de ampliarla.

Aquí entra el equilibrio. No todo contraste suma. Algunas frecuencias alimentan el ego más que la evolución. El ego quiere destacar. La armonía quiere crear espacio.

Y para distinguirlo necesitamos lo más sencillo y lo más difícil: silencio. Sin silencio no hay música. El silencio permite escuchar si una idea resuena contigo o solo seduce tu mente. Es el filtro que evita que te pierdas.

En el fondo, no se trata de encontrar la frecuencia perfecta, sino de afinarte una y otra vez. Cambiar sin desconectarte. Crecer sin ruido innecesario.

En un mundo lleno de ruido, el reto no es sonar más fuerte, sino sonar más verdadero; auténtico. Cuando encuentras tu frecuencia y aprendes a dialogar con las de los demás desde el respeto y la conciencia, aparece una música compartida que permite crecer. Y es en ese espacio, entre el sonido, la armonía y el silencio,
donde nacen las ideas que transforman.

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viernes, 13 de febrero de 2026

Alimentar el alma

Hay conceptos que, cuando las escuchas por primera vez, no se entienden con la mente. Se sienten. Esta es una de ellas. Porque hablar de alimentar el alma no es algo místico ni abstracto. Es una forma muy concreta de vivir.

Vivimos en una época donde alimentamos casi todo menos lo esencial. Alimentamos la agenda, la pantalla, la velocidad, la opinión constante. Pero pocas veces nos preguntamos qué está nutriendo nuestro interior. Y el alma, como cualquier organismo vivo, crece según lo que recibe.

Alimentar el alma no significa buscar solo momentos felices. Significa comprender que todo lo que vivimos, lo que llamamos bueno y lo que etiquetamos como difícil, deja una huella que nos transforma. Cada experiencia que toca algo dentro de nosotros se convierte en nutrición para ese cuerpo más sutil que sostiene el sentido profundo de lo que somos.

Por eso el alma habita en el cuerpo. Para experimentar. Para sentir. Para aprender desde la vivencia y no solo desde la idea. Las emociones son parte de ese proceso. Son los condimentos más potentes del viaje humano. Nos muestran dónde hay coherencia y dónde no. Qué nos expande y qué nos contrae.

El problema aparece cuando vivimos desconectados de esa escucha. Cuando acumulamos experiencias sin presencia. Cuando hacemos muchas cosas pero sentimos poco. El alma no se alimenta de la cantidad, sino de la calidad de atención que ponemos en lo que vivimos.

Desde una mirada Mindful Hacker, esto implica algo muy actual: elegir conscientemente nuestras experiencias. No todo lo que brilla alimenta. No toda estimulación nutre. Hay experiencias que nos aceleran pero nos vacían. Y otras, más simples, que parecen pequeñas y sin embargo nos devuelven al centro.

Una conversación verdadera.

Un paseo en silencio.

Crear algo con sentido.

Compartir tiempo sin prisa.

Son actos aparentemente sencillos, pero profundamente regenerativos.

También implica entender que el crecimiento no siempre es cómodo. El alma se expande cuando atravesamos retos, pérdidas, cambios o incertidumbre. Lo importante no es evitar esas experiencias, sino integrarlas. Darles espacio para que se transformen en aprendizaje en lugar de ruido interno.

Pero hay algo que sí depende de nosotros: procurar experiencias que generen bienestar y armonía. No desde la evasión, sino desde la responsabilidad. Elegir entornos, personas y proyectos que eleven nuestra energía en lugar de drenarla. Buscar aquello que nos hace sentir más vivos, más presentes, más auténticos.

Porque el alma no pide perfección. Pide verdad.

Y quizá el gran cambio de paradigma hoy sea este: dejar de perseguir experiencias espectaculares y empezar a cultivar experiencias significativas. Menos intensidad externa y más profundidad interna. Menos ego buscando validación y más conciencia buscando coherencia.

Al final, alimentar el alma es un acto cotidiano. Una práctica silenciosa. Una decisión que tomamos cada día cuando elegimos dónde ponemos nuestra atención, con quién compartimos nuestro tiempo y qué historias decidimos vivir.

Porque no se trata solo de vivir más experiencias.
Se trata de vivir aquellas que realmente nos hacen crecer en armonía.

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miércoles, 11 de febrero de 2026

Y tu, Piensas o Vives?

"Cuando reflexionamos solemos complicar las cosas, que suelen presentarse nítidas y claras en un primer momento. Casi ninguna reflexión mueve a la acción; la mayoría conduce a la parálisis. Es más: reflexionamos para paralizarnos, para encontrar un motivo que justifique nuestra inacción. Pensamos mucho la vida, pero la vivimos poco. Ese es mi triste balance."

Pablo D'ors - Biografía del Silencio.



Así de contundente.

Y tu vida, ¿la piensas o la vives?

Esto es meditar. Sentir para ser. ¿Qué quieres Ser?

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sábado, 23 de julio de 2022

LA MEJOR TORTILLA DEL CAMINO - O CEADOIRO

Cuando te encuentras caminando unos 22 kilómetros de media cada día, la comida se convierte en un momento muy especial. Bueno, a lo largo del Camino de Santiago, hay muchos momentos especiales, pero cuando el calor aprieta, las piernas duelen, y el hambre empieza a golpear el estómago, quieres la comida se vuelva una experiencia excelente.

Y esto es lo que pasó en O Ceadoiro. No tienen web, pero puedes verlos en facebook AQUÍ

Recuerdo llegar con mucha hambre, pero lo primero que pensé fue: "Tenemos que buscar otro lugar. No me gusta nada comer al lado de la carretera. Y sinceramente, esta terraza no me convence." Aunque, el Camino, como siempre es quien manda. Y como no había más restaurantes ni bares cerca, y ya eran casi las dos del mediodía, optamos por sentarnos.

Había mucha gente, y no era de extrañar.

Cuando el camarero se acercó a la mesa, todo cambió. Sus muestras de simpatía, buen humor, y mucho cachondeo, nos hizo olvidar lo cansado que estábamos, y la espera de la famosa tortilla, pasó rapidísimo. 

La mejor tortilla del Camino. En ese momento, me pareció la mejor del mundo. Jugosa a más no poder, el punto crujiente de las patatas bien fritas, huevos y patatas de calidad, tal como nos lo vendieron. Pero no era lo único. No recuerdo el nombre del Chorizo (sí, tiene nombre). Y el pan, otra gran maravilla. De los postres, ni os cuento. 

Entre plato y plato, los comentarios divertidos de los propietarios. Su gracia, su manera de hacernos disfrutar de cada mordisco, fue una delicia.

Después de unos meses, aún lo recuerdo con una sonrisa. Son de esos rincones singulares que llegan a tocar tu alma gracias a su buen hacer y su modo de ser.

Si estás haciendo el Camino Francés, no debes perdértelo!

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domingo, 17 de enero de 2021

Can Gat Vell Rural para encontrar paz en l'Alt Empordà

 Me gusta empezar el año en Silencio. En un lugar tranquilo y apartado donde poder planificar el año con calma. Este, por las circunstancias, he tenido que quedarme muy cerca, cosa que me ha permitido descubrir un lugar encantador: Can Gat Vell Rural, en Llampaies (Alt Empordà - Girona).

Tengo la suerte de vivir en un lugar increible: el paradise, como lo llamamos los de aquí. Y lo es, porque tenemos el mar, tres parques naturales, montaña con bosque, la Bahía de Roses... lugares geniales para ir a meditar, caminar, contemplar, correr, hacer bicicleta, senderismo, kayak, vela... con magnífiques salidas y puestas de Sol. Ahora, en invierno, ver como se pone rodeado de millones de bellos colores encima del Pirineo, es todo un espectáculo.

Así que, quedarse en un lugar así, me lo he tomado como un premio. Y si encima he podido trabajar de forma tan relajante en Can Gat Vell Rural, aún mejor! Ubicada en Llampaies, un pueblecito apartado y tranquilo, con muchos caminos en los que perderse en el bosque, muy cerca de la salida 5 de la autopista AP-7, y de la estación de tren de Camallera (linea Barcelona - Figueres).

Yo buscaba un lugar cómodo, con vistas, amplio y agradable. Su apartamento, El Mirador, reunía todas las características que necesitaba. Incluso, una terraza que durante estos días tan fríos, podíamos estar en manga corta en el sol! Una delicia.

Tiene un par de piscinas exteriores, una gran barbacoa y mesa para 15, dispone de diferentes habitaciones y apartamentos, y el trato con Isabelle, magnífico. Muy recomendable!

Ya sabéis que yo siempre recomiendo venir a l'Alt Empordà, así que si lo hacéis, no os perdáis Can Gat Vell Rural para descansar.

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viernes, 4 de mayo de 2018

Tegust y sus paisajes gustosos

Después de muchos meses sin publicar, encuentro una buena inspiración para hacerlo. He encontrado un Rincón muy Singular; uno que se va moviendo y que depende, como todo lo importante en esta vida, de uno mismo.

Te imaginas que pudieses crear tu Rincón Singular donde y cuando quieras? Esto es lo que consiguen TeGust con sus increibles infusiones. La primera vez que pude probar una de sus alquímicas recetas, la de te verde con naranja y bergamota, os prometo que no la voy a olvidar. Primero fue su aroma... luego la primera impresión en la boca... y finalmente el rastro que dejó durante un buen rato...


Estas bonitas y profundas sensaciones solo se consiguen con productos biológicos y de proximidad, tratados como es debido, y con muy buen gusto a la hora de preparar la mezcla.



Esta semana he querido conocer a los alquimistas creativos que consiguen esta belleza tan saludable en forma de bebida, así que me he acercado a su fábrica en La Bisbal (Girona), y ha sido un verdadero placer aprender qué y quien hay detrás de todo esto.

Como siempre, hay una gran historia. Ya lo he comentado en otros posts: las historias mueven el mundo. Y esta, es una de ellas.

 Pep Mascarell es el alma de TeGust. Desde hace mucho tiempo ya tenía esta visión de crear infusiones con productos de proximidad, innovando con recetas creativas que aporten bienestar, bonitas sensaciones, que sorprendan positivamente y, además, utilizando energías renovables y limpias. Con unos valores y una visión tan clara, ya era extraño que pudiese encajar en los anteriores puestos de trabajo en los que estuvo, así que, finalmente, decidió crear su propia marca. 


El inconformismo, la creatividad y esa sabiduría que nadie sabe de donde viene, pero que está ahí, fueron los gritos que su corazón le hacía para que le escuchara; y así fue.

Si queréis conocerlos mejor, podéis ojear su  web: 
http://www.tegust.com/es/ y ver sus magníficas creaciones. Y puedo asegurar, porque he tenido la suerte de probarlos, que dentro de poco habrá unas creaciones que ahora mismo, no os podéis ni imaginar; hasta ahí puedo leer. Si os gustan las infus, seguidles la pista! Y si queréis creatividad y grandes sensaciones... también!

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jueves, 2 de noviembre de 2017

Viajar, para qué?

Viajamos, sí... pero... para qué?
Para encontrar o para encontrarnos? Y si no es ninguna de ellas?
O puede que las dos sean correctas?

Mi ansia de no se qué me llevó a buscar. Buscar qué?
Ni idea.
Bueno, a lo mejor sí. Todo. Lo quería todo.
Eso me pasaba por no tener nada.
Cuando todo lo encontré, luego me di cuenta que...
solo NADA anhelaba.

Y si con nada, ya lo tenía todo,
por qué lo busqué todo, cuando ya la tenía?

Experiencias... es lo que de verdad nos ayuda a crecer.

Experiencias que llenen nuestro corazón, nuestra alma. Pero a veces no lo entendemos. Damos más fuerza y prioridad a aquello que nos han hecho creer. A lo que nos han enseñado, consciente e inconscientemente. Muchos viven en cárceles de agua y viento que obligan a nuestra luz a encerrarse dentro de nosotros. Pero a veces pasan cosas que no entendemos, que nos duelen o que nos hacen sufrir.




Cuando conseguimos que el dolor pase nos damos cuenta que con la pérdida hemos encontrado la llave que desdibuja nuestra carcel y podemos dejar que nuestra luz brille con la intensidad que necesitamos.

El viaje es necesario. Lejos o cerca, no importa. El viaje nos sirve para ver lo que es importante. Para perderlo todo y encontrar la NADA. Ese espacio que nos inspira, nos nutre, nos aleja del ruido. La NADA, esa conexión con el Silencio.


Edgar Tarrés Falcó
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sábado, 18 de marzo de 2017

Viajar a la India

Acabo de ver cumplido uno de mis sueños; poder acompañar un grupo para conocer la India. Cuando inicié el proyecto SONIDO ALQUIMICO, tenía muy claro que quería crear experiencias. Experiencias que aportaran conocimiento, vivencias importantes, bienestar y que ayudasen a alimentar nuestra alma.


Así, entre otras muchas experiencias que ya he ido contando en este blog, el viaje a la India era una de las grandes vivencias que quería ofrecer.

Por qué la India? Muchas personas creen que es un país muy espiritual, aunque es un tópico. No lo es. No lo es más que muchos otros lugares de todo el mundo. Hay espacios con maestros/gurús que enseñan sus técnicas, pero nada más. Así pues, qué tiene la India?

Moverse de ciudad en ciudad a través de sus trenes, autobuses... horas y horas... buscar los pasajes, regatear hoteles y precios de taxis y rickshaws... ir de copiloto a través de sus calles llenas de coches pitando y que circulan caóticamente sin reglas aparentes a toda velocidad... vivir situaciones que nunca hubieses creido... convivir con suciedad y pobreza...

Momentos que llenan nuestro corazón, sorprenden al alma, nuestro cuerpo se sorprende...





No es de extrañar que cuando llevas unos días en este fantástico país, tengas sueños relacionados con tu infancia. Es normal. Casi todo lo que vas viviendo es nuevo, como cuando eras pequeño. Es un aprendizaje continuo. Un espacio ideal para replantearse muchas de las cosas que creemos. Un lugar que dinamita nuestras estructuras mentales y deja espacio para que surjan muchas de nuevas. 

 Por todo esto me gusta este proyecto. Lo llamo El Camino del Buda, ya que aprovechando todo lo que acabo de explicar, realizamos talleres de meditación y voz para profundizar en nuestras vivencias y, a parte de conocer un poco más este país, también nos vamos conociendo nosotros mismos, un poquito más.

Es un viaje que no hay nada planificado. Solo una ruta. Y como no podría ser de otra forma, incluso esta la variamos. En este viaje nos encargamos de comprar los billetes, buscar hoteles, y entre todos decidir lo que vamos haciendo. 

Ahora, ya estoy pensando en la siguiente edición. Esta vez, solo nos moveremos por el Himalaya: Dharamsala i Ladakh. Conociendo sus montañas a través de trekkings para poder dormir entre sus montañas, visitar templos budistas y, como no, disfrutar y aprender de este gran país a través de sus detalles.

Si te gustaría vivir esta gran experiencia, puedes contactar conmigo, 

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viernes, 24 de febrero de 2017

El poder sanador de la naturaleza

Cada vez me voy adentrando más en los bosques para escuchar sus sonidos... sus silencios... La paz que se encuentra en ellos, raramente la encontraremos en otros lugares. Sentarse un buen rato junto a un roble para escucharlo aporta muchas sensaciones, todas ellas muy gratificantes y saludables. Así lo he sentido cada vez, pero, sinceramente, no tenía ni idea de por qué.

Además, poder realizar actividades de expansión de la conciencia y desarrollo personal en los bosques, siempre ha aportado bonitas anécdotas; vivencias fuera de lo común.

Cuando descubrí a Eva Julian y todos sus estudios sobre los sonidos y las frecuencias de la naturaleza, entendí esas sensaciones que sientes cuando te adentras en ella con un punto de atención y apertura; con la conciencia puesta en sus pequeños detalles.





Sabías que los cantos de los pájaros a primera hora de la mañana tienen una frecuencia mucho mayor que a última del día? Y no solo los pájaros, sino los de otros animales e insectos. Cuando sale el Sol, lo hacen a una frecuencia de 15.000 a 20.000 Hz, y cuando se pone el Sol, a menos de 10.000 Hz.

Las frecuencias de ecosistemas, como un bosque o una selva, también va variando. Y estudios más especializados han podido observar como estas frecuencias cambian según las necesidades de las personas. Los árboles emiten vibraciones con la intención de armonizar el espacio. Y todo lo que se encuentre en ese espacio, si emite una vibración más baja, negativa, con unos veinte minutos, cambia totalmente.


Es por esta razón que cuando entramos en un bosque, al cabo de poco, empezamos a sentir una agradable sensación de bienestar. Es por esto que a las personas que vienen a mi consulta, siempre les digo que hay que pasear por el bosque, sentarse una media hora bajo un buen árbol, el que ellos sientan, y dejar pasar el tiempo allí, bajo su cobijo. Sintiendo... Sin hacer nada... Sólo SIENDO... y dejar que la Naturaleza sea ella misma...

Así volveremos a sentir lo que un día fuímos... naturaleza pura... Así recobraremos nuestra armonía... con sus sonidos... con sus silencios... que son los nuestros...


martes, 31 de enero de 2017

Falsa Seguridad

Seguridad es algo que nos inculcan de pequeños... Llegamos a creer que se puede, incluso comprar.

La vida está hecha de cambios. Muchos inesperados; terroríficos. Otros más alegres y divertidos. Pero cambios.

Se ha llegado a tal grado de perversión que se contemplaa el mismo cambio como algo perjudicial. Nos quieren hacer creer que hay que buscar la tranquilidad de las cosas que creemos seguras. Así, no es de extrañar que renunciemos a muchas cosas solo por mantener nuestra rutina; así lo tendremos todo controlado y nuestra vida será placentera.


PERO ABURRIDA. Si no tenemos la seguridad dentro de nosotros, sintiendo que creemos en lo que somos, dejaremos pasar muchas oportunidades. Oportunidades de vivir plenamente.

Solo aquel o aquella que entienda que hay que aprender a estar seguros pase lo que pase, podrá vivir de verdad.

VIDA = INCERTIDUMBRE

Aprender a caminar por la incertidumbre equivale a VIVIR.

Y tu, ¿quieres vivir o quieres crear una burbuja donde no pase nada y que acabará explotando igualmente?

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martes, 24 de enero de 2017

La belleza de Alimentar el Alma

Cuando estaba diseñando la experiencia del Retiro para Alimentar el Alma, poco me imaginaba lo mucho que alimentaría la mía. Es una de esas leyes del universo que explica cómo cuando damos lo que tenemos, recibimos en consonancia; o más.

Las actividades y los talleres que forman este retiro están pensados para que nuestro cuerpo y mente descansen, para aprender unas técnicas que nos devuelvan la paz y la armonía en nuestro interior, para escuchar a nuestro corazón, sentir sensaciones que usualmente no hacemos, aprender de los árboles y el bosque... Para conectar, sentirnos. Así podemos empezar a cambiar cosas.
Solo desde la presencia.
Desde ti.

Pero hay espacios de esos que "no te esperas" y que acaban siendo muy pedagógicos; que aportan bonitas emociones, como son las comidas y las sobremesas... los momentos donde "no se hace nada", actividades que se improvisan dependiendo del tiempo... y que acaban sacando algunas veces risas, otras veces lágrimas. Pero siempre se viven como positivas. Donde ves como el grupo se va cohesionando. Donde se forjan amistades. 

Y después de todo un fin de semana compartiendo, ves las caras de agradecimiento; sus palabras de gratitud. Ves como sus caras han cambiado desde el viernes, que llegaron. Y esto, para mi, es lo más importante. 

Mi alma sí que se siente plena. Como si ya no necesitara nada más. La belleza de sus comentarios, sus propósitos e intenciones que quieren traducir en introducir pequeños o grandes cambios en sus vidas, es de una gran satisfacción.

Para cambiar hace falta valor. Aprender a respirar cuando nos enfrentamos a nuestros miedos. Sacar fuerzas de nuestro silencio. Vislumbrar nuestro verdadero potencial y dejarlo ir para que guíe nuestros sueños. Pero para esto hace falta alimentar nuestra alma. No podemos hacerlo sin ella; no estariamos completos. Esto es este Retiro: alimentarla con bonitas y positivas emociones que se traducirán en una gran experiencia que nos hará crecer.