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jueves, 2 de noviembre de 2017

Viajar, para qué?

Viajamos, sí... pero... para qué?
Para encontrar o para encontrarnos? Y si no es ninguna de ellas?
O puede que las dos sean correctas?

Mi ansia de no se qué me llevó a buscar. Buscar qué?
Ni idea.
Bueno, a lo mejor sí. Todo. Lo quería todo.
Eso me pasaba por no tener nada.
Cuando todo lo encontré, luego me di cuenta que...
solo NADA anhelaba.

Y si con nada, ya lo tenía todo,
por qué lo busqué todo, cuando ya la tenía?

Experiencias... es lo que de verdad nos ayuda a crecer.

Experiencias que llenen nuestro corazón, nuestra alma. Pero a veces no lo entendemos. Damos más fuerza y prioridad a aquello que nos han hecho creer. A lo que nos han enseñado, consciente e inconscientemente. Muchos viven en cárceles de agua y viento que obligan a nuestra luz a encerrarse dentro de nosotros. Pero a veces pasan cosas que no entendemos, que nos duelen o que nos hacen sufrir.




Cuando conseguimos que el dolor pase nos damos cuenta que con la pérdida hemos encontrado la llave que desdibuja nuestra carcel y podemos dejar que nuestra luz brille con la intensidad que necesitamos.

El viaje es necesario. Lejos o cerca, no importa. El viaje nos sirve para ver lo que es importante. Para perderlo todo y encontrar la NADA. Ese espacio que nos inspira, nos nutre, nos aleja del ruido. La NADA, esa conexión con el Silencio.


Edgar Tarrés Falcó
www.edgartarres.com





viernes, 17 de enero de 2014

Akchour, el rincón singular de Vero Medina

Después de toda la Navidad alejado del blog ya va siendo hora de volverme a poner, con nuevas ideas que iré incorporando, y nuevos rincones singulares que compartir.

Este post es de Vero Medina, una incansable viajera que conoce Marruecos como la palma de su mano, y que está haciendo de esta pasión suya, su proyecto profesional.

Así, pues, te dejo con Vero y su Rincón Singular, Akchour.

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Conozco un lugar donde la magia existe….donde los corazones encuentran el verdadero sentido del amor…donde las miradas se juntan para seguir una misma dirección.
Si miras a tu alrededor solo ves el verde del bosque, si cierras los ojos escuchas el cantar del río, si respiras profundamente solo sientes paz y armonía en tu interior.
Caminas por senderos despreocupados hasta llegar a fuentes naturales que cautivan…montañas imperiosas que se incrustan en el paisaje.
Realmente es un lugar encantado? sin lugar a dudas!!! ahí la felicidad se palpa….se toca con la suavidad de tus manos.
Te llenas de energía….todas las preguntas tienen una respuesta. 




Es un viaje a tu interior, a tu “yo” más tierno…encuentras el duende que vive dentro de ti, aquel que te acompaña en tus sueños, que te llena de alegría para que puedas seguir tu camino.
Te adentras en su todo….te sientes avatar de tu propia historia!!!
Quien puede marcarte los límites? Nadie, eres libre como el aire, te sientes vivo en medio de tanta maravilla.
De repente, te detienes y mojas tus pies en la frescura del agua, en ese instante te das cuenta que la simplicidad tiene un gran valor.
Elevas tu mirada y ves el azul infinito...un arco iris de colores despierta tu imaginación.
El tiempo se para! no hay pensamientos ni preocupaciones…vuelves a sentir esas vibraciones que te dan vida, que te hacen sentir feliz.
Dónde está el secreto de su encanto? en la esencia que guarda sus rincones más insólitos….
Y cuando decides abandonar su fortaleza…notas en tu interior que algo se ha movido…..que algo ha cambiado….que por un momento te has sentido diferente!!!
Supongo que cada uno tiene “su propio rincón singular”…..este es el mío! 

Tardé mucho tiempo en encontrarlo, necesité de muchos viajes para llegar a él….y seguramente parte de mí se ha quedado ahí.
Y como el Alquimista pienso que cada persona tiene que vivir su propia leyenda personal y que si tu corazón te lo pide a gritos….el universo te lo concede.
Nada es imposible si lo crees de verdad…..solo hay que fluir!!!


Akchour, octubre 2013.-
Verónica Medina