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jueves, 2 de noviembre de 2017

Viajar, para qué?

Viajamos, sí... pero... para qué?
Para encontrar o para encontrarnos? Y si no es ninguna de ellas?
O puede que las dos sean correctas?

Mi ansia de no se qué me llevó a buscar. Buscar qué?
Ni idea.
Bueno, a lo mejor sí. Todo. Lo quería todo.
Eso me pasaba por no tener nada.
Cuando todo lo encontré, luego me di cuenta que...
solo NADA anhelaba.

Y si con nada, ya lo tenía todo,
por qué lo busqué todo, cuando ya la tenía?

Experiencias... es lo que de verdad nos ayuda a crecer.

Experiencias que llenen nuestro corazón, nuestra alma. Pero a veces no lo entendemos. Damos más fuerza y prioridad a aquello que nos han hecho creer. A lo que nos han enseñado, consciente e inconscientemente. Muchos viven en cárceles de agua y viento que obligan a nuestra luz a encerrarse dentro de nosotros. Pero a veces pasan cosas que no entendemos, que nos duelen o que nos hacen sufrir.




Cuando conseguimos que el dolor pase nos damos cuenta que con la pérdida hemos encontrado la llave que desdibuja nuestra carcel y podemos dejar que nuestra luz brille con la intensidad que necesitamos.

El viaje es necesario. Lejos o cerca, no importa. El viaje nos sirve para ver lo que es importante. Para perderlo todo y encontrar la NADA. Ese espacio que nos inspira, nos nutre, nos aleja del ruido. La NADA, esa conexión con el Silencio.


Edgar Tarrés Falcó
www.edgartarres.com





sábado, 18 de marzo de 2017

Viajar a la India

Acabo de ver cumplido uno de mis sueños; poder acompañar un grupo para conocer la India. Cuando inicié el proyecto SONIDO ALQUIMICO, tenía muy claro que quería crear experiencias. Experiencias que aportaran conocimiento, vivencias importantes, bienestar y que ayudasen a alimentar nuestra alma.


Así, entre otras muchas experiencias que ya he ido contando en este blog, el viaje a la India era una de las grandes vivencias que quería ofrecer.

Por qué la India? Muchas personas creen que es un país muy espiritual, aunque es un tópico. No lo es. No lo es más que muchos otros lugares de todo el mundo. Hay espacios con maestros/gurús que enseñan sus técnicas, pero nada más. Así pues, qué tiene la India?

Moverse de ciudad en ciudad a través de sus trenes, autobuses... horas y horas... buscar los pasajes, regatear hoteles y precios de taxis y rickshaws... ir de copiloto a través de sus calles llenas de coches pitando y que circulan caóticamente sin reglas aparentes a toda velocidad... vivir situaciones que nunca hubieses creido... convivir con suciedad y pobreza...

Momentos que llenan nuestro corazón, sorprenden al alma, nuestro cuerpo se sorprende...





No es de extrañar que cuando llevas unos días en este fantástico país, tengas sueños relacionados con tu infancia. Es normal. Casi todo lo que vas viviendo es nuevo, como cuando eras pequeño. Es un aprendizaje continuo. Un espacio ideal para replantearse muchas de las cosas que creemos. Un lugar que dinamita nuestras estructuras mentales y deja espacio para que surjan muchas de nuevas. 

 Por todo esto me gusta este proyecto. Lo llamo El Camino del Buda, ya que aprovechando todo lo que acabo de explicar, realizamos talleres de meditación y voz para profundizar en nuestras vivencias y, a parte de conocer un poco más este país, también nos vamos conociendo nosotros mismos, un poquito más.

Es un viaje que no hay nada planificado. Solo una ruta. Y como no podría ser de otra forma, incluso esta la variamos. En este viaje nos encargamos de comprar los billetes, buscar hoteles, y entre todos decidir lo que vamos haciendo. 

Ahora, ya estoy pensando en la siguiente edición. Esta vez, solo nos moveremos por el Himalaya: Dharamsala i Ladakh. Conociendo sus montañas a través de trekkings para poder dormir entre sus montañas, visitar templos budistas y, como no, disfrutar y aprender de este gran país a través de sus detalles.

Si te gustaría vivir esta gran experiencia, puedes contactar conmigo, 

www.edgartarres.com

viernes, 15 de noviembre de 2013

Momentos que nos enseñan que tenemos que cambiar... Reflexiones en Pushkar, India

Hoy que la fría Tramuntana ha hecho bajar las temperaturas de verdad y el invierno ha asomado su nariz (no era muy normal ir en camiseta en noviembre), me he acordado de un rincón muy singular. Un rincón que he visitado cada vez que he ido a la India. Un lugar caluroso que cuando se pone el sol, uno siente un calor que va más allá de la propia temperatura y siente su alma abrigada.

Pushkar, en el Rajhastan, es de esos lugares, para quién no lo conozca, que tiene sus detractores y sus enamorados. No entraré en discusiones ni juicios. Voy a hablar de un rinconcillo de la ciudad que se transforma en el momento de decirle al Sol, hasta mañana.



Este pueblo está construido alrededor de un lago que los indues consideran sagrado. Y en uno de los Ghats, que queda cerca de la entrada del pueblo, a medida que el sol va desapareciendo por detrás de las colinas más cercanas, empieza a aparecer gente, tanto autóctonos como extranjeros, para ver un gran espectáculo. La naturaleza con la ayuda de los humanos, construye un rincón singular donde vivir una experiencia personal de esas que sedimenta lentamente en el fondo del corazón y la memoria.

Sentados en la terraza de un hotel, en unos sillones de caña o mimbre bastante castigados por el tiempo, mientras tomamos un buen te indio, unos músicos se sientan delante del ghat con sus tambores. Silencio sobrecogedor.

Los tonos amarillentos y claros dejan paso a los ocres y ámbares mientras las sombras van apagando la luz, y la música de los tambores empieza a sonar. Cada golpe de percusión es un acto de respeto y conciencia. Tum Tum... Estar en el aquí y ahora... Tum Tum... No hay nada más... Tum Tum... Ver la luz desaparecer... las casas blancas y de tonos pasteles que se van borrando y difuminando... Tum Tum... las siluetas de los músicos se confunden con las sombras... Es un momento muy íntimo, que aunque vayas acompañado, sientes que es tu momento, de plena conciencia.



Es de esos momentos a lo largo de cualquier viaje que sientes que tienes que cambiar cosas... que cuando vuelvas lo harás todo diferente... Es un momento que solemos pensar en las cosas que hacemos mal y que podriamos mejorar... el problema es que, normalmente, a la vuelta, la realidad que hemos construido se nos impone. Seremos capaces de cambiar esta realidad?

www.edgartarres.com