Tuesday, 24 January 2017

La belleza de Alimentar el Alma

Cuando estaba diseñando la experiencia del Retiro para Alimentar el Alma, poco me imaginaba lo mucho que alimentaría la mía. Es una de esas leyes del universo que explica cómo cuando damos lo que tenemos, recibimos en consonancia; o más.

Las actividades y los talleres que forman este retiro están pensados para que nuestro cuerpo y mente descansen, para aprender unas técnicas que nos devuelvan la paz y la armonía en nuestro interior, para escuchar a nuestro corazón, sentir sensaciones que usualmente no hacemos, aprender de los árboles y el bosque...


Pero hay espacios de esos que "no te esperas" y que acaban siendo muy pedagógicos; que aportan bonitas emociones, como son las comidas y las sobremesas... los momentos donde "no se hace nada", actividades que se improvisan dependiendo del tiempo... y que acaban sacando algunas veces risas, otras veces lágrimas. Pero siempre se viven como positivas. Donde ves como el grupo se va cohesionando. Donde se forjan amistades. 



Y después de todo un fin de semana compartiendo, ves las caras de agradecimiento; sus palabras de gratitud. Ves como sus caras han cambiado desde el viernes, que llegaron. Y esto, para mi, es lo más importante. 
Mi alma sí que se siente plena. Como si ya no necesitara nada más. La belleza de sus comentarios, sus propósitos e intenciones que quieren traducir en introducir pequeños o grandes cambios en sus vidas, es de una gran satisfacción.



Para cambiar hace falta valor. Aprender a respirar cuando nos enfrentamos a nuestros miedos. Sacar fuerzas de nuestro silencio. Vislumbrar nuestro verdadero potencial y dejarlo ir para que guíe nuestros sueños. Pero para esto hace falta alimentar nuestra alma. No podemos hacerlo sin ella; no estariamos completos. Esto es este Retiro: alimentarla con bonitas y positivas emociones que se traducirán en una gran experiencia que nos hará crecer.



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